el pobre diablo del secretario de economía marroquin vino a conquistar a tlaxcala
el pobre diablo del secretario de economía marroquin vino a conquistar a tlaxcala pobre estupido... Mis niños héroes del subempleo, agárrense de la banqueta, porque en Tlaxcala la política ya no huele a cloaca… la cloaca ya levantó un acta ante derechos humanos por la comparación. Resulta y resalta que el señor secretario de Economía —ese personaje que, según las malas lenguas de la farándula, es más fácil encontrarlo brindando en una fiesta VIP que despachando en su oficina, rodeado de diputadas influencers que legislan más en Instagram que en el Congreso— salió a declarar, con el pecho inflado, la corbata chueca y la humildad reportada como desaparecida, que él, siendo poblano, ha hecho más por esta tierra que muchos tlaxcaltecas. Así, tal cual, con todas sus letras. Palabras del funcionario, no mías: yo nomás las recojo del suelo, donde él dejó tirada la vergüenza.Y no conforme con escupirle al plato donde cobra, el hombre remató presumiendo que en la iniciativa privada gana más que en el gobierno. O sea que, según su propia aritmética de cantina, estar aquí es un sacrificio. Una limosna que nos avienta desde su nube. El señor no es secretario: es misionero de saco y copa en mano. Vino a evangelizarnos a los pobres nativos de Tlaxcala y sus alrededores, que según su altanería no bajamos de mediocres. El colonizador llegó cuatrocientos años tarde y sin carabelas: llegó en camioneta oficial pagada con nuestros impuestos. Qué generoso, mi rey. Qué favorzote nos haces. No te vayas a cansar.Ahora, veamos los frutos de tanta caridad, porque el dato no es del perro Guarumo, es del IMSS, con sello y membrete: entre enero y junio de este 2026, Tlaxcala perdió OCHO MIL OCHOCIENTOS CUARENTA Y OCHO empleos formales. Cuarto peor estado de TODO el país. Solo nos ganan en el barranco Sinaloa, Morelos y Veracruz. Mientras veintitrés entidades crecieron —Baja California con setenta y seis mil empleos nuevos, el Estado de México con cincuenta y cinco mil, y agárrense: hasta Puebla, la tierrita del señor secretario, con saldo positivo— aquí vamos en reversa, sin frenos y con el chofer dormido en la fiesta. Ocho mil ochocientas cuarenta y ocho familias sin patrón, sin seguro, sin aguinaldo, sin Navidad. Ocho mil ochocientas cuarenta y ocho sillas vacías en la mesa. Eso es lo que "ha hecho por Tlaxcala" el prócer que nos vino a rescatar. Con salvadores así, para qué queremos plagas.Y aquí viene la reflexión, porque en este circo también se piensa: cu